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Cómo Dejar que la Alegría Venza al Miedo


Updated: 21 minutes ago





La vida es un eterno proceso creativo y colaborativo en el que la vida humana es, simultáneamente, un elemento y un subproducto. Como organismos biológicos equipados con una percepción de nuestro cuerpo y mente, intuitivamente coordinamos nuestras interacciones sociales para satisfacer nuestras necesidades de supervivencia y bienestar dentro de ese proceso. Llevamos en nuestro ADN recuerdos ancestrales y en nuestra mente experiencias de vida. Poseemos una conciencia y la capacidad de asombrarnos al contemplar los misterios que rodean la vida.


Esta es la base de nuestra naturaleza física, mental, emocional y espiritual. Esto y los valores, actitudes y comportamientos culturales que aprendemos desde niños se reflejan en el mundo que nos rodea.

Esto es así porque todo lo que “es"—átomos, células, árboles, océanos, aire, agua, fuego, tierra, sol, luna, estrellas, planetas y nosotros—seamos conscientes de ello o no, siempre está ofreciendo su particular frecuencia energética e influyendo los acontecimientos de la vida en una dirección u otra. Y en el proceso creativo colaborativo, cada uno de nosotros es, esencialmente, un instrumento que toca una frecuencia energética particular en la orquestación universal de la vida.


Y aquí radica nuestro principal desafío como especie. Durante milenios, nuestra mente se acostumbró a vivir con miedo bajo la sombra del sobrevivir.



Así olvidamos que, como los ríos, estamos destinados a fluir juntos para enriquecer el océano de la vida. Olvidamos que no estamos separados y por encima de la naturaleza.


Pero esta narrativa está cambiando. Irónicamente hemos desarrollado tecnologías de comunaciones que hoy día facilitan que cada individuo esté expuesto, en tiempo real, a frecuentes eventos ambientales y sociales catastróficos. Estos eventos son provocados por el desequilibrio ambiental y social que hemos creado mientras actuamos y promovemos valores, actitudes y comportamientos que nos deshumanizan y violan la integridad de la naturaleza. Afortunadamente, de otra parte cuanto más estamos expuestos a extremos polarizados en palabras, acciones y naturaleza, más se desvanecen los velos que han estado cegando nuestros ojos y cerrando nuestra mente y corazón.

Y nos encontramos con que si en el olvido, o como una parte del proceso evolutivo, nadie puede saberlo con certeza, hemos generado confusión, angustia y miedo al cambio, ahora las circunstancias globales nos presentan la oportunidad de reaprender cuan sagrado nuestro poder individual es y cómo honrarlo.


Y aunque la mente condicionada quiere resistir, un corazón abierto ilumina un océano de sabiduría y conocimiento sobre lo que en nuestra vida es esencial y dador de vida.


El Espíritu informa que cuando limpiamos los velos que cubren nuestros ojos podemos ver más claramente y que cuando esto ocurre la mente no tiene otra opción que rendirse al corazón—donde descansa nuestra naturaleza espiritual—despertandolo y que de allií este nos dá toda clase de respuestas si hacemos las preguntas correctas.






Esta oportunidad envuelve un paso esencial. En ella nos vemos ejercitando un nuevo sentido de "responsabilidad".



Lejos del significado tradicional de un deber y obligación hacia alguien o algo fuera del yo, esta palabra significa una suprema dedicación a activar nuestra más alta “habilidad de responder" para permitir que el imparable brote de emociones que las experiencias de la vida provoca fluya libremente de regreso a la fuerza vital de donde ellas emanan. (pg. 194. Uprooting Fear-The Heart's Accidental Journey to the Divine) https://www.auracamachomaas.com/gallery). Esto es lo que llamamos "Conciencia del Momento."

Esta verdad nutre una dedicación en buscar, encontrar y mantener la fluidez y mas alta expresión de nuestra frecuencia energética en el cuerpo, la mente y el corazón. Para lograr esto tenemos que transcender la vieja narrativa de la mente y afinar todo nuestro ser a las condiciones y oportunidades frente a nosotros. De esta manera la sabiduría ancestral nos informa la forma de encontrar la claridad y el coraje para abrazar plena y positivamente la vida con sus incertidumbres con confianza, fe y esperanza y con valores, actitudes y comportamientos hoy día relevantes.

Otros beneficios de practicar este tipo de habilidad de respuesta son que, al poner nuestras interacciones sociales y nuestras necesidades de supervivencia y bienestar al servicio de afinar el instrumento sagrado y divino que somos, nos convertimos en el cambio que tanto hemos querido ver en el mundo. Esta es la máxima expresión del activismo social. Dentro de la armonía de este proceso hallamos la alegría la cual es una cualidad que el alma humana anhela.

Se dice que antes de entrar al mar un río tiembla de miedo. Ella mira hacia atrás en el camino que ha recorrido, desde las cumbres de las montañas, el largo camino sinuoso que atraviesa bosques y pueblos. Y frente a ella ve un océano tan vasto, que para entrar no parece nada más que desaparecer para siempre. Pero no hay otra forma. El río no puede retroceder. Nadie puede regresar. Retroceder es imposible en la existencia.

El río necesita correr el riesgo de entrar al océano porque solo entonces el miedo desaparecerá, porque ahí es donde el río sabrá no se trata de desaparecer en el océano sino de convertirse en el océano. Khalil Gibran


Derechos de Autoría© Aura Camacho-Maas – Publicado primero como Convirtiéndonos en Océano. Derechos Reservados. Fotos: Aura Camacho-Maas

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